¿Cumples las Normas del buen Escritor?

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    Las normas de comportamiento constituyen el marco legal que canaliza las iniciativas para favorecer la convivencia, el respeto mutuo, la tolerancia y el ejercicio afectivo de derechos y deberes.

  Son muy importantes para mantener el orden dentro del espacio en el que trabajamos.

   Tratando dicho concepto en mi aula, con mis 27 alumnos, realizamos una actividad que yo llamo de responsabilidad, bajo el título de: Árbol de las Normas, en el que todos, incluida yo, estampamos nuestras firmas como muestra de compromiso y respeto por los demás y por mí mismo.

Árbol de las Normas

    Obviamente las normas que establecimos para el buen funcionamiento de la clase están relacionadas con las actividades que ellos realizan a diario.

    En ese momento se me ocurrió pensar en el universo que compartimos los escritores y en el cual, debería existir, al igual que en mi clase, un Árbol de las Normas. Ahí debería estar plasmada de alguna manera nuestra marca personal como símbolo de compromiso y respeto a todos los que nos rodean.

  A partir de entonces me di a la tarea de escribir este artículo sobre una serie de normas que aunque a simple vista parecen básicas y conocidas, no estaría mal recordarlas y tenerlas recogidas en algún lugar.

El árbol de las normas.

He consultado con algunos escritores conocidos que han tenido la amabilidad de darme su opinión sobre este tema.

  • Ana Gonzalez Duque, escritora de fantasía como “Leyendas de la tierra límite”
  • Ana Medrano, escritora de “En el lugar de siempre”.
  • Elena Fuentes: El legado de Ava.
  • Jordi Villalobos: La invasión de los sombríos.
  • Mayte Esteban: Entre puntos suspensivos.
  • Aida Del Pozo Aceves: El silbido de la Serpiente.
  • Javier Miró: La Armadura de la Luz.
  • Blanca Miosi: creo que es la escritora que más vende en ámazon, con historias como la de “La lista”.

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Sin pensarlo me ha salido una perfecta lista de próximas lecturas, exceptuando dos que ya me he leído: El legado de Ava y La Armadura de la luz.

1a Pregunta:

    ¿Crees que como escritores debemos mantener y seguir unas normas de comportamiento?

   Ana G.D.: Creo que los escritores deben ser como Suiza, neutrales y mantenerse al margen (en redes sociales) de temas estilo religión, política y fútbol. Por supuesto, debes tener tu opinión y discutirla en tu ambiente, pero en redes, lo único que consigues es manchar tu marca personal.

   Ana Medrano: Creo que como escritores tenemos las mismas obligaciones que cualquier persona, entre ellas comportarnos con respeto hacia los demás y ser honestos. Estas dos actitudes deberían ser universales.

   Elena Fuentes: Pienso que lo más importante es que haya compañerismo entre nosotros, tratar de ayudarnos y fomentar entre todos la lectura, que es lo que realmente nos une.

    Jordi Villalobos: Hay que seguir unas normas siempre. Los que no lo hacen suelen acabar mal.

     Blanca Miosi: Creo que las normas de comportamiento habituales son los rasgos que caracterizan a cada escritor. Tenemos a un Hemingway, un Wilde…Todos conocemos cómo vivieron, y cómo se comportaban, creo que su comportamiento ni el nuestro podría cambiar por ser escritores. Uno debe ser como es y punto.

2a Pregunta:

Si dirigieras una clase de unos 20 escritores, por decir algo, y tuvieras que elaborar una serie de normas para el buen comportamiento de la clase, ¿cuál o cuáles serían?

  Ana G.D. coincide con Jordi Villalobos: Respeto ante todo, y hacer las cosas pensando en cómo favorecer a los demás. Es como mejor funciona todo.

  Ana M.: propone una serie de normas claras:

       1.- Respeto a las opiniones y creencias de los demás.

    2.- No se permitirá hacer apología del racismo, terrorismo, xenofobia, machismo, pederastia o cualquier otro comportamiento discriminatorio, ilegal o criminal.

       3.- Tampoco estarán permitidas las descalificaciones personales.

    4.- Los problemas o diferencias que surjan que no tengan relación directa con la estructura o contenido de las clases deberán solucionarse fuera del aula.

  Elena Fuentes: Debemos entender que no somos rivales, compartimos objetivos y una pasión. Por ello debemos estar unidos y apoyarnos.

3a Pregunta:

¿Cuál es la norma imprescindible para ti?

 La respuesta a esta pregunta es casi unánime: EL RESPETO.

   Mayte Esteban, escritora de “Entre puntos suspensivos” lo expresa de la siguiente manera: Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti.

      A principios de año escribió un artículo muy completo sobre el comportamiento de la gente en las redes sociales. No tiene desperdicio.

https://elespejodelaentrada.blogspot.com.es/2017/01/la-mala-educacion-digital-test.html

     Mis alumnos dicen que a todo le pongo una frase hecha y para todo esto se me viene a la cabeza una frase que dijo Manolo García en una de sus canciones:

“Si lo que vas a decir, no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”.

    Pero las normas de comportamiento no solo se aplican para actuar con los demás, sino contigo mismo. Así fue la forma de entender las preguntas de Javier Miró, escritor de “La Armadura de la luz”. Para ser buenos escritores debemos seguir unas normas, no solo para llevar a cabo nuestros objetivos, sino para atender las expectativas de nuestros lectores.

    “Creo que los escritores, como únicos trabajadores de su empresa, deben seguir un orden lo más estricto posible. Tratar de escribir todos los días a las mismas horas, seguir rutinas, mantener un ambiente (y lugar) de trabajo agradable, tranquilo y en orden. Son consejos que ayudan a lograr una mejor concentración y, por lo tanto, una mayor productividad. Al principio es difícil y lleva tiempo encontrar las rutinas adecuadas para cada uno (ya que cada escritor es un mundo), pero luego comienzan a verse sus muchos beneficios”.

  “Encontrar un momento al día para dedicarnos solo a la escritura, minimizar las distracciones y mantener tu lugar de trabajo tan limpio y ordenado como sea posible. También recomiendo tener hábitos de vida lo más saludables posible, dormir 8 horas, hacer yoga o meditación, hacer ejercicio y tener otras aficiones que nos ayuden a relajarnos y a pensar en otras cosas (a mí me funciona muy bien, además de la meditación y el ejercicio, cocinar y tocar la guitarra). 

   “Yo soy muy maniático. Me gusta escribir a partir de 4 o 5 horas seguidas (de ahí hasta las 10 o 12), por lo que, si no estoy seguro de poder contar con ese tiempo, ni siquiera empiezo. Prefiero trabajar con la luz del día y, si es posible, siempre en mi escritorio. Si me es posible, procuro descansar solo un día a la semana, aunque es difícil porque tengo una familia que atender. Aunque, como ya dije antes, cada escritor es un mundo y tienes unos hábitos propios”.

    Aida del Pozo habla en el mismo sentido: Yo no distingo que deba regirme por normas diferentes en la vida que por ser escritora. Aunque añado una más que es respeto al lector. Mucho. Ortografía cuidada y producto de calidad. Nuestras obras no solo deben llegar a su corazón sino que deben estar mimadas en cuanto a su forma.

   Y otra norma muy importante: no tener miedo y escribir lo que uno quiere, sin regirse por modas, ni normas. No encorsetarse y escribir con el corazón.

  Lo que yo deduzco de todo esto es que:

  • Hay que fomentar el respeto hacia los demás y hacia uno mismo
  • Evitar la procrastinación y dar lo mejor de ti si necesitas trabajar en grupo o de forma individual.
  • Buscar aquellas normas que consigan sacar de ti lo mejor para poder así, ofrecer también lo mejor a los demás.
  • Respetar las opiniones de los demás no significa seguirle como un perrito faldero. Puedo darte la razón, porque desde tu punto de vista la lleves, aunque después haga yo lo que considere oportuno.
  • Desprestigiar tu trabajo no aumentará el valor del mío.

  • Nadie puede quitarte una idea. Las ideas aparecen y pueden compartirse. Después es necesario desarrollarla, pulirla, añadirle creatividad y habilidades personales,… Ningún resultado será idéntico aunque parta de la misma idea.

 

   Desde aquí quiero dar las gracias a todos estos compañeros que me han dedicado un ratito de su valioso tiempo para contestar a estas preguntas. 

¿Y tú? ¿Tienes normas propias de comportamiento? ¿Las aplicas?

Y en cuanto a ti mismo ¿Sigues alguna norma a la hora de trabajar?

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Gracias por tu visita.

Mi Bullet Journal de Escritora.

Agenda
Portada de mi Bullet.

Hola a todos y bienvenidos al blog.

La entrada de hoy trata sobre el Bullet Journal. Maria José, del blog SimplementeMJ nos propuso trabajar durante el mes de Septiembre este sistema con la intención de hacer más llevadera nuestra tarea de escritor.

Logo_Bullet_Journal

El Bullet Journal es un sistema de organización personal (es decir, funciona de la misma manera que lo hace una agenda) creado por Ryder Carroll, que consiste en organizar tus tareas, pensamientos, opiniones, rutinas y demás de la forma que tu consideres oportuna. Mientras más lo usas más amplías su funcionalidad.

Tras usar a lo largo de mi carrera profesional multitud de agendas diversas, puedo decir por fin que he dado con la horma de mi zapathttps://www.youtube.com/watch?v=Bg_f9F1sxdwhttps://www.youtube.com/watch?v=Bg_f9F1sxdwo. Para mí tiene gran cantidad de ventajas:

  1. Aprovechamiento: Al ser un sistema de organización libre tienes la sensación de no desperdiciar nada. (En las agendas tradicionales, si una semana no puedes trabajar con ella, queda en blanco y sin usar.) Incluso puedes aprovechar los huecos que quedan para cualquier otra tares.

  2. Económica: puedes hacer un Bullet tan sencillo y práctico como complicado y artístico. Lo importante es que los dos únicos materiales que necesitas es una libreta y un bolígrafo, todo lo demás que añadas es personal.

    Agenda
    Portada del mes de Octubre
  3. Utilidad: en este sistema puedes incluir todo aquello que necesites a lo largo del día, no solamente la agenda propiamente dicha, sino lo que se llaman colecciones, que son páginas dedicadas a temas concretos de tu vida: emociones que sientes a lo largo del día, un registro de las horas de sueño diario, las comidas, hábitos diarios,…

  4. Descarga mental: en la memoria guardamos cantidad de información que ocupa un espacio precioso y que podría servir para otras muchas cosas. A mí me viene genial volcar toda esa información en listas que ocupan las páginas de mi Bullet y que consulto de vez en cuando sin necesidad de hacer trabajar a mi memoria. Puedes realizar listas de series, películas, libros, tareas para hacer, compras, ideas para el blog o el canal, cumpleaños, proyectos a corto o largo plaza, lugares que visitar, actividades por hacer, lugares por limpiar,…

    Agenda
    Control de emociones diarias.
  5. Oportunidad creativa: si eres de las que te gusta decorar, dibujar o colorear esta es la oportunidad perfecta para hacerlo, ya que el Bullet te permite desarrollar toda tu creatividad al mismo tiempo que amplías técnicas. Solo tienes que entrar en Pinterest, por ejemplo, y te perderás en un mundo maravilloso de arte y creaciones maravillosas.

   Bien, y ahora vamos a lo que vamos.

¿Puede un Bullet Journal mejorar la vida de un escritor?

  Por supuesto.

  Igual que vivimos pegados a esa libreta que nos acompaña cada segundo de nuestras vidas, pero que nunca llega a contener todo lo que nos gustaría, así podemos aferrarnos a nuestro Bullet Journal, solo que con más éxito.

Ahora te voy a detallar todas y cada una de las secciones que tiene mi Bullet Journal de escritora:

  1. Claves
  2. Índice.
  3. Asuntos futuros.
  4. Portada del mes.
  5. Calendario mes vista.
  6. Hábitos diarios.
  7. Lecturas del mes.
  8. Emociones diarias.
  9. Seguidores Redes Sociales.
  10. Control palabras escritas por día.
  11. Carpetas de Google Drive.
  12. Grupos de Redes Sociales.
  13. Trama por capítulos.
  14. Posibles títulos para la novela.
  15. Nombres de personajes.
  16. Fallos personales a evitar.
  17. Tracker del Sueño.
  18. Objetivos del mes.
  19. Semanas Vistas.
  20. Control de horas de escritura.

  Resulta muy cómodo de usar y gracias al índice encuentras todo lo que buscas a la primera. Llevo usándolo muchísimos años, incluso antes de saber cómo se llamaba este sistema. En cuanto lo pruebas, no puedes dejarlo.

Agenda
Semanal

Aun así, y como supongo que cualquier sistema, tiene algunos inconvenientes.

  • Lo normal es que no puedas arrancar una hoja en caso de que te equivoques o no quieras colocar algo donde toca.
  • En ocasiones quiero hacerlo todo tan bonito que no tengo tiempo y lo dejo durante varios días, por suerte, no pasa nada, continuas por donde lo dejaste y punto.
  • A veces paso más tiempo del que tengo y dejo de hacer otras cosas.
  • Me ha llegado a pasar que dejé tres páginas en blanco para el índice y resultó insuficiente, con lo que tuve que hacer un apaño.
  • Me ocurrió algo parecido con las semanas. Hay veces que creo dejar suficiente espacio para rellenar la semana completa y después me doy cuenta de que no.

Pero hasta ahora todo ha tenido arreglo.

Agenda
Mes Vista de Octubre.

Aquí te dejo un vídeo con el mes de septiembre completo y el de Octubre preparado para su uso.

 

VÍDEO DE MI BULLET JOURNAL

 

Espero que os haya resultado útil y lo pongáis en práctica si es que aún no lo habéis hecho.

Gracias por vuestra visita y hasta pronto.

No dejes de escribir.

¿Por qué guardé tu artículo?

Artículos

Hola a todos y bienvenidos al canal.

   Suelen decir por ahí que todo está inventado ya. Pues partiendo de esa base y de que no soy una inventora, tengo muy claro que no voy a crear nada nuevo, pero sí creo que tengo la capacidad suficiente como para tomar una idea y otorgarle mi original creatividad. En cierto, modo podría considerarse algo nuevo, ¿no crees?

   Bueno, a lo que vamos. Hace un tiempo me di a la tarea de guardar todos y cada uno de los artículos sobre escritura que me encontraba por la red, y que de una u otra manera consideraba que me podría ser útil.

  En un principio creé carpetas en el escritorio de mi ordenador y las iba llenando de artículos diversos, clasificando todo de forma casera.

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   Pero llegó el momento en que no trabajaba siempre en el mismo soporte, así que ya imaginarás para lo que me servía tanta carpeta y tanto material estupendo esperando ser revisado.

   Después me acordé de la existencia de Google Drive y comencé a hacer lo mismo allí. Lo llené de carpetas varias que contienen toda clase de información relativa al arte de escribir, pero repartidos por temáticas concretas.

  Así organicé carpetas relativas a la ortografía, personajes, tramas, principios, finales, ambientes, escaletas, vestuario, armas, animales fantásticos, objetos…

Fantasialg

   En todas esas carpetas guardo artículos vuestros que considero de interés para mí, porque:

  • Contiene información valiosa sobre algún tema en concreto.
  • Es muy completo.
  • Está enriquecido con ejemplos visuales.
  • Amplían la información con enlaces para profundizar en otros temas.
  • Habla de cosas básicas que damos por sabidas y que en ocasiones, no lo están.
  • Ofrece información que permanece en el tiempo.
  • Ofrece preguntas que te ayudan a reflexionar.
  • Da ideas para continuar escribiendo.
  • Aclara ideas que tenía confusas.
  • Añade ejemplos claros de lo que está explicando.
  • Sirve para documentarme.
  • Ofrece información original y auténtica.
  • Te guía en el duro camino hacia ser escritor.
  • Te anima y levanta la moral cuando más lo necesitas.
  • Te ofrece ejemplos personales sobre ciertos problemas y qué hacer para no cometer los mismos errores.
  • Te sacan una sonrisa.

       En cuanto me pongo delante del ordenador a escribir abro mi Google Drive y lo que yo llamo “Mi pantalla maestra” y allí aparecen todas las lecciones (artículos) a los que puedo acudir en caso de desconocimiento sobre algo o quedarme en blanco.

   ¿Conoces la sensación de sentirte respaldado por personas que se han encontrado problemas parecidos o iguales a los tuyos?

  Eso es lo que siento yo al tener detrás de mi pantalla a gente que de alguna manera resultan ser maestros para mí:

   Y muchos otros que siempre tienen algo interesante que aportar.

  Todas esas carpetas resultan ser al final un respaldo gigantesco con nombres y apellidos que no tiene precio.

   Así que sí, es posible que uno o más de tus artículos haya terminado en las carpetas de mi espacio.

Fantasialg

  Desde aquí quiero agradecer de corazón a todas esas personas que ponen todo se esfuerzo y tiempo en preparar su artículo para subirlo a su blog y terminar ayudándome a mí.

Son pequeñas semillas que acaban germinando en el jardín de mis ideas.

  Gracias a todo vuestro esfuerzo puedo decir que soy mejor que ayer, pero peor que mañana, ya que espero con ansiedad vuestras lecciones de maestros escritores.

Si te apetece suscribirte, es gratis, y me apoyarías mucho.

 

 

Analiza tus niveles de Concentración

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Hola a todos y bienvenidos a Fantasialg.blog. Si te gustó el último artículo sobre Cómo mejorar la escritura con el Mandala del escritor, te gustará esta nueva entrada, pues hablaremos de cómo medir los momentos de concentración.

La concentración a la hora de estudiar, escribir o realizar cualquier tipo de tarea es muy importante. No solo no ayuda a aprovechar el tiempo y a rendir de forma positiva en la tarea que realicemos, sino que además consigue que nos sintamos satisfechos con el trabajo hecho.

Pero, ¿realmente sabemos el grado de concentración que sostenemos durante cierto periodo de tiempo?

¿Te has preguntado alguna vez cómo se comporta tu cerebro a la hora de concentrarse en una tarea?

Hoy os traigo una forma de averiguarlo. Se trata de realizar un análisis personal de nuestra forma de concentrarnos y cómo mejorarla.

En el documento que verás si pinchas aquí, aparece una serie de números repetidos durante toda la hoja. Es necesario que tengáis a vuestra disposición alguien que os ayude a controlar el tiempo o alguna aplicación que tengáis en vuestro móvil, pues deberéis señalar el lugar exacto en el que se cumplió cada minuto.

Ahora deberéis elegir un número del 0 al 9, por ejemplo el 8 y tachar todos los que encuentres durante seis minutos, siempre realizando el tachado en sentido de la escritura, es decir, si acabas un renglón vuelves a comenzar en el siguiente por la izquierda, en el sentido en el que lees.

Cuando haya pasado el primer minuto, alguien te avisa (o el móvil) y entonces, en el lugar en que te encuentres realizas dos líneas verticales: //. Esa será la marca que indique el final del primer minuto. Así hasta seis.

No te preocupes si te das cuenta que has dejado algún número sin tachar. No pasa nada.

Ya has terminado la primera tarea. Ahora toca contar los números que has tachado en cada minuto. Realiza al margen de tu hoja el recuento:

Minuto 1: ____________

Minuto 2: ____________

Minuto 3: ____________

Minuto 4: ____________

Minuto 5: ____________

Minuto 6: ____________

 

Ha llegado la hora de descargar la hoja de la gráfica. En la línea vertical se muestra la cantidad de números que has podido tachar en un minuto, en la horizontal aparece cada minuto que has estado tachando números y debajo su conversión a tiempo de trabajo real. Cada minuto tachando números corresponde a 20 minutos trabajando.

Ve al primer minuto y colorea un punto rojo que llegue hasta el número total de dígitos tachados. Así, si en el minuto 1 tachaste 30 veces el número 8, tu punto debe situarse en la cifra 30 que se encuentra a tu izquierda.

Una vez que has colocado todos los puntos, únelos con líneas rectas.

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Esta gráfica te muestra el estado de concentración que mantienes durante dos horas de trabajo.

En el ejemplo de gráfica que he realizado, la persona se concentra de forma activa durante los primeros 40 minutos y su concentración decae pasada la hora. Ese es un momento ideal para realizar un descanso, pues se observa claramente que después consigue niveles de concentración mucho mayores que los que adquirió al principio.

Tiene dos momentos de alta concentración, a los 40 minutos y a los 80′. Estos son los huecos que debería reservar para realizar la tarea más compleja o tediosa, pues su cerebro está en perfecto estado para adquirir los conocimientos necesarios si estás estudiando o para producir el mejor resultado en la actividad que realices, ya sea escribir, documentarte, memorizar, analizar, comprender,…

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Esta gráfica, sin embargo,muestra un periodo de concentración constante de 60 minutos. Después de ese tiempo, y sin necesidad de descanso, su concentración se dispara a altos momentos de aprovechamiento, con lo que resulta innecesario perder tiempo en descansar. Esta persona podría permanecer trabajando dos horas seguidas sin problemas de concentración.

No obstante, si debería considerar dejar la tarea más complicada o tediosa para la segunda hora, ya que su capacidad de concentración es más elevada.

¿Que hacer en caso de no tener tiempo para descansar?

Supongamos que tu gráfica es la del ejemplo primero y has averiguado que deberías descansar después de una hora de trabajo. Sin embargo, hoy prefieres no hacerlo. Aquí te muestro varios trucos para alcanzar las dos horas trabajando sin interrupción:

  • Ten encima de tu mesa de trabajo un puñado de anacardos y chocolate negro. Procura llevarte trocitos pequeños de estos alimentos a partir del momento en que sabes que deberías descansar, es decir después de la hora de trabajo.
  • Prepárate antes de empezar a trabajar un Té verde y ve bebiendo a sorbos pequeños. Procura terminarlo antes de la hora.
  • Trata de descansar lo suficiente antes de ponerte a trabajar, o la gráfica de la concentración no se corresponderá con los niveles de cansancio que tengas en esos momentos.
  • Si no interfiere en tu concentración, intenta mascar un chicle. Los expertos aseguran que ayuda a memorizar la información que tratamos de asimilar y favorece la comprensión.
  • En los momentos en los que tu gráfica te indica que lo mejor para tu cerebro es descansar, prueba a trabajar a mano, escribiendo o haciendo esquemas, añadiendo aclaraciones, anotando información extra,… Te relajará y activará tu neuronas.
  • Tómate unos minutos para dibujar pequeños círculos que den lugar a rápidos mandalas. Parece absurdo, pero dibujar círculos activa nuestro cerebro.

Obviamente, además de todos estos consejos están los habituales sobre desconectar el móvil, estudiar en un lugar tranquilo, tener encima de la mesa todo lo necesario para trabajar y no tener que levantarte a por nada, evita distracciones,…

Si prefieres ver el vídeo que explica cómo hacer la Gráfica de los niveles de Concentración pincha aquí.

¿Y tú? ¿Sabes cuándo cae en picado tu nivel de concentración?

No te vayas sin dejar un comentario, me encantará leerlo.

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Cómo mejora un escritor creando mandalas.

Mandala

Muy buen día a todos y gracias por pasar por fantasialg.blog.

¿Te has quedado alguna vez perplejo mirando a alguien crear o colorear un mandala? Yo, miles de veces.

Y otra pregunta: ¿Has pensado en la cantidad de beneficios que obtienes al crear un mandala?

  Pues es cierto. Si eres escritor, una de las tareas que deberías realizar diariamente es hacer un mandala. No tiene por qué ser grande, complicado o colorido. Basta con usar un boli y hacer unas cuantas formas. La práctica te guiará.

 Para animarte un poco, voy a contarte lo que he averiguado haciendo mandalas.

  Los mandalas son dibujos en forma circular que reflejan totalmente a la persona que los diseña.

  Se dice que un mandala es la expresión psicológica de la totalidad de sí mismo.

  Los expertos argumentan que diseñar diariamente un mandala propio, ya sea formando círculos pequeños o elaborado, se observan las transformaciones psíquicas de la persona.

  ¿Qué ocurre cuando dibujamos Mandalas?

  • Aprovechamos nuestra afinidad natural con los círculos y rememoramos algunas de nuestras experiencias tempranas.
  • Ofrecen un puente entre la autoimagen temprana y la experiencia que tenemos actualmente de la persona que soy.
  • Nos ayuda a centrarnos psicológicamente.
  • Son usados para la meditación, en un intento de alcanzar estados determinados de conciencia.
  • Ayuda a resolver los conflictos internos que provoca la propia existencia en nosotros mismos.
  • Son indicadores importantes del proceso de crecimiento personal.

¿Cómo puede un mandala ayudarme como ESCRITOR?

  • Favorece la creatividad y la concentración.
  • Abre la mente y crea situaciones nuevas de pensamiento.
  • Evita los Bloqueos.
  • Te ayuda a visualizar escenas de tus historias mientras desarrollas los elementos propios del mandala.
  • Crear un mandala mientras escuchas música ayuda a tu cerebro a sintonizar tu pensamiento con la creatividad, elemento importante a la hora de escribir.
  • Te proporciona información sobre tus estados de ánimo.
  • Te ayuda a entender el porqué de tus emociones.
  • Te ayuda a organizar tus horarios.
  • Evita la procrastinación.
  • Muestra lo mejor de ti mismo.
  • Fomenta el ánimo.
  • Disminuye el estrés, la pena y las inquietudes.
  • Desarrolla tu yo interior.
  • Crea energía natural.
  • Provoca estabilidad, integridad y seguridad en ti mismo.

 

  Hay personas que introducen un Mandala del Humor, o de las Emociones, en sus agendas, diarios o Bullet Journals.

Mandala

  Personalmente he analizado los últimos cuatro meses realizando mandalas del humor. Consiste en dibujar un mandala en una página de tu diario y crear un sistema de colores para las emociones que quieres analizar. Cada día coloreas un aro según el color que le pertenezca a tu emoción. A partir de ahí crearás un sistema de códigos.

Mandala

   Ese mandala te ayudará a saber:

  • Cómo de repetida se ve una emoción a lo largo de un mes.
  • Los días de la semana en los que te sientes igual.
  • Cómo de positivo o negativo te has sentido durante ese mes.
  • Puedes colorear incluso hasta tres emociones que hayas sentido durante el día. Con eso sabrás si te concentras en la escritura mejor durante el día, tarde o noche.
  • Las emociones que no suelen afectarte.
  • Qué días son más propicios para escribir.

  Obviamente, cuando comiences a conocerte más gracias a la práctica de mandalas podrás hacer tus propias interpretaciones de tus mandalas.

  Ahora te invito a ver este vídeo que aclarará todo lo que acabo de explicar.

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Espero que tanto el vídeo como el artículo hayan sido de tu agrado.

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El reencuentro.

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     El autobús con destino a Matalascañas acababa de iniciar su viaje. En esta ocasión treinta y siete jubilados habíamos elegido el destino más típico en los meses de verano. Pasar un día entero en la playa tenía sus inconvenientes, pero también tenía muchas ventajas y a mí me encantaba este tipo de excursiones. Me había sentado junto a Manuela, mi amiga de toda la vida, con la que seguía compartiendo muchas risas y buenos momentos.

—¿Has visto quién está sentada ahí detrás y con quién? —murmuró Manuela.

   Yo volví la cabeza al mismo tiempo que recibía un codazo por parte de mi amiga.

—¡No te gires ahora! Van a decir que estamos hablando de ella.

  Hice como que contaba los viajeros del autobús y cuando llegué al lugar de Isabel, me contestó:

—Treinta y siete, Claudia, vamos treinta y siete.

  Yo sonreí. Un hombre la acompañaba, pero en ese instante miraba por la ventanilla y no pude distinguir su cara.

—Ah, gracias. Vamos muchos, esta vez —dije tratando de alzar un poco la voz para ver si el hombre volvía la vista hacia mí.

—Es cierto. Lo pasaremos bien.

  Fue entonces cuando lo vi. Estaba allí, a escasos centímetros. Me miró y dibujó la misma sensual sonrisa que guardaba celosamente en mis recuerdos.

—Hola Claudia. ¿Te acuerdas de mí?

—¡Luis! No te había reconocido. ¡Cuánto me alegro de verte!

—Coincido contigo.

—Cuando bajemos te saludo, ¿de acuerdo?

—Cómo no.

  Mis piernas temblaban, mis manos sudaban y lo único que me apetecía era salir de aquel autobús para estar cerca de él. En cambio, debía conformarme con la banal conversación de mi compañera de asiento.

—Manuela, si no te importa voy a tratar de dormir un poco. Me siento cansada de tanto madrugar.

  Mentí y me dolió haberlo hecho, pero necesitaba pensar o más bien recordar.

   Cerré los ojos y la oscuridad me trasladó a mis dieciocho años, cuando aún vivía con mi familia. Luis era jornalero en las bodegas de mi padre, y desde el primer día que llegó le espiaba por la ventana de mi habitación. Era el hombre más guapo y apuesto que había visto en toda mi vida.

  Mi madre tenía la costumbre de preparar agua de limón para los jornaleros. Le llevaba una jarra bien fría a eso de las doce de la mañana, y ellos trataban de refrigerar con un gran vaso, sus gargantas resecas por el sol. Un día le pedí que me dejara hacerlo yo y fue la primera vez que hablé con él. Su voz era varonil pero dulce; sus palabras escasas pero amables; sus miradas directas pero educadas; sus cumplidos corrientes pero seductores. Así pasé todo el mes de septiembre, mes de vendimia, sin más conversación que la que se producía en el momento de llevarle el agua con limón.

  En ocasiones, al ofrecerle el vaso, él rozaba mi mano, quiero pensar que conscientemente, y unos escalofríos recorrían todo mi cuerpo, desde la punta de mis cabellos hasta mis delicados pies. Los mejores momentos eran los personales. Antes de dormir leía una de mis novelas románticas favoritas, donde un bravo pirata secuestraba a una dama de la corte y la escondía en las bodegas de su barco. Durante el viaje, bajaba continuamente a hablarle de sus sentimientos y trataba inútilmente de seducirla. Para ella no era más que un sucio y maloliente rufián que pretendía conseguir el mejor de los tesoros, ella. Entonces, imaginaba que yo era esa dama y Luis el pirata que no perdía la oportunidad de hablarme de su amor, pero en esta historia yo sí le permitía seducirme y a la luz de la luna vivíamos toda clase de aventuras.

  Un día recibí la peor noticia que se puede esperar. Luis era un hombre casado y tenía un hijo. No recuerdo cuánto tiempo pasé encima de mi cama llorando amargamente por el final de algo que ni siquiera había tenido la oportunidad de empezar. A la mañana siguiente me levanté y les dije a mis padres que quería irme a estudiar. Lo único que importaba no era el qué, sino salir de aquel lugar y tratar de poner distancia. Un corazón ciego, es un corazón insensible y ese sería mi objetivo principal: cegarlo cuanto antes.

  Jamás lo volví a ver ni a saber nada de él. Partí, como el barco pirata partía del puerto tras secuestrar a la dama, y me sumergí en un mar amplio donde no cabía más que el olvido.

  El autobús llegó a su destino. Me había dormido sin darme cuenta y sentí mariposas aleteando en mi estómago al pensar que en cuanto saliera, él se acercaría a mí y tendríamos la oportunidad de hablar.

  Los dos monitores que nos acompañaban habían alquilado sombrillas para todos nosotros. Isabel me pidió que nos pusiéramos con ellos dos, y me sentí encantada.

  Sentados en la playa me enteré que Luis había quedado viudo hacía más de una año y que su único hijo trabajaba en Londres. Pasaba todo el día solo, lejos de la única familia que le quedaba, su hermana Isabel. Así que había decidido venir a vivir con ella. El primer día que llegó se enteró que lo había inscrito al viaje de Matalascañas y allí estábamos, riendo con sus historias y su forma tan graciosa de contarlas. Aquel fue el mejor día, no solo del verano, sino de toda mi vida. Nos quedaba mucho por vivir y teníamos la oportunidad de hacerlo juntos.

  Yo había tratado de consolarme, durante todos estos años, pensando que Luis no había nacido  para mí. Sin embargo, eso no era cierto. Solo había que esperar.

Concurso zenda.

 

¿Cómo conseguir la Paz perfecta?

En busca de la paz perfecta
¿Existe?

En busca de la paz perfecta, escrito por Luisa García.

  Jaime era un niño de doce años al que le encantaba dibujar. Cada semana lograba trabajar lo suficiente como para aprender una técnica nueva y la practicaba hasta que su trazo era lo más perfecto que podía. Un día, al llegar al colegio, vio un cartel pegado en la entrada que anunciaba el mejor concurso de pintura que había existido jamás en la región. En seguida, se salió de la fila y leyó detenidamente las bases del concurso. Toda parecía ser relativamente sencillo para Jaime: debía hacer un dibujo sobre una cartulina blanca tamaño A3 en el que apareciera un paisaje que representara la paz perfecta.

   Durante todo el día estuvo dándole vueltas al paisaje. ¿Qué elementos debería tener ese paisaje para que, al mirarlo, sus colores, texturas y trazos te evoquen una paz perfecta?

   No tenía mucho tiempo, así que en cuanto llegó a casa, lo primero que hizo fue la tarea sapo. Por si alguien no lo sabe, la tarea sapo es aquella que te gustaría realizar después o simplemente no hacerla. Según los expertos, esa es precisamente la tarea que has de realizar primero, para estar tranquilo y relajado el resto del tiempo. Pues bien, una vez que Jaime acabó sus deberes se colocó cómodamente delante de un folio, donde realizaría la primera idea.

  Entonces Jaime se dio cuenta que no resultaba nada sencillo representar la paz perfecta, precisamente porque lo primero que debería averiguar era qué consideraba él que era la paz perfecta.

  Durante varios días mantuvo un continuo estudio sobre sí mismo, tratando de ser consciente de todo aquello que le daba paz y lo que le provocaba angustia o estrés. Al finalizar la semana tenía sobre su pupitre dos largas listas que debía estudiar a fondo. Antes de irse a la cama, había concluido el boceto de su paisaje sobre la paz perfecta. Ya solo quedaba añadirle color, detalles, profundidad, sombras y luces al paisaje.

  Llegó el gran día, el momento en el que un famoso pintor del pueblo se encargaría de elegir aquel paisaje que representara de forma más clara la paz perfecta. Un gran número de participantes llevaban consigo su obra y todos ellos la colocaron en sus respectivos atriles. Durante algo más de una hora, el pintor y otros colaboradores del concurso trataron de votar a su paisaje favorito. Tras ese tiempo, el pintor, teniendo en cuenta las preferencias de las otras personas, eligió dos de las pinturas y las colocó en el centro de la sala. Las personas encargadas del evento se arremolinaron alrededor del pintor. Algunos de ellos comentaron que ninguna de las dos eran sus favoritas, cuestionaron los gustos del artista e incluso le llegaron a preguntar el porqué de su elección.

—El primer paisaje contiene una gran cantidad de elementos que inducen a la paz: un lago tranquilo, un cielo despejado y limpio de polución, animales disfrutando de un precioso día al aire libre e incluso una pareja de ancianos se mecen a gusto en el balancín de su porche.

—Es posible que pueda representar la paz perfecta, pero ¿y ese otro? —preguntó uno de los colaboradores —. Las montañas rocosas del fondo están llenas de cactus que dificultan cualquier tipo de ruta y de una de las piedras surge una catarata cuyas aguas rompen con crudeza en el río pantanoso y violento. Animales salvajes corretean por los campos y no hay una sola muestra de vida humana.

—Es importante admirar los detalles —continuó hablando el pintor —. No lejos de la cascada se encuentra un arbusto, casi seco y viejo, pero entre sus ramas puedes observar la existencia de un nido y dentro de él, dos precisos bebes ardilla esperan con paciencia la llegada de su madre, que portara en su pico la comida necesaria para sentirse perfectamente en calma.

   Todos se quedaron perplejos mirando detenidamente el nido de ardillas, apenas visible del paisaje.

No ha paz en un lugar rodeado de comodidades, exento de problemas, sin ningún tipo de complicación, sin trabajo duro o sin dolor. Debes buscar la verdadera paz a pesar de todas las circunstancias horribles y duras que puedan rodear tu vida, solo así podrás extraer el sentimiento de paz perfecta. La paz perfecta está en tu interior.

  Así fue cómo Jaime consiguió el primer puesto en el concurso de pintura, pero lo que realmente ganó aquel día fue el conocimiento de sí mismo.

 

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