Cuento: Los 3 ancianos magos

Vamos a reflexionar.

Los 3 ancianos magos

  En una pequeña aldea, situada en lo alto de una colina, se encontraba una única casa. Había sido construida con paja, finos palos de madera y trozos de telas que proporcionaban sombra al hogar. Una mujer salió con una cesta llena de maíz para sus gallinas, que tranquilamente correteaban por  el patio delantero.

  Al mirar hacia la calle, vio pasar a tres ancianos con ropas raídas y largas barbas grises. Miraron a la mujer con ojos tristes y melancólicos, como si echaran de menos un hogar.

Magos

  La mujer se apiadó de ellos y los llamo:

—¿Hacia dónde os dirigís caballeros?

—No tenemos rumbo fijo, señora —dijo el más alto.

—Pues entrad en mi humilde hogar que algo de comida os podré ofrecer. Seguro que hambre lleváis y no debe ser poca.

  Los tres hombres se miraron entre ellos y el más bajito pregunto:

—Se encuentra en casa el señor del hogar.

—No. Aún no llega —contestó.

—Entonces nos debéis disculpar, mi señora, pero sería una osadía entrar.

  Frente a la casa de la mujer había unas cuantas piedras y allí fueron los caballeros a reposar del largo y pesado camino.

  Transcurrido un tiempo, el esposo llegó y la mujer le conto lo ocurrido con los tres ancianos.

—Pues ya que estoy aquí, ve mujer, y diles que entren. Les ofreceremos lo que tengamos.

  Ella se acercó a las piedras y les comento la respuesta de su esposo.

—Sera un verdadero honor para nosotros que nos ofrezcáis vuestra ayuda pero no podemos entrar los tres a la vez —explicó el anciano más alto.

—Pero, no entiendo por qué.

—Yo os lo explicaré, amable señora —dijo el anciano que aún no había hablado —. El anciano más alto es El mago Fortuna, el más bajo, es El mago Éxito y yo soy El mago Amor. Vuelve con tu esposo y decidid quién de nosotros tres entrará en vuestro hogar.

Fortuna
fortuna

  La mujer se quedó sorprendida no solo por lo de ser magos, sino por los nombre que tenían.

  Entró en casa y le contó todo a su esposo.

—¡Pues que entre el mago Fortuna! —grito inmediatamente al conocer la historia.

  La esposa trató de calmarlo y hacerlo entrar en razón.

—¿No sería mejor pedirle al mago Éxito que sea él quién entre?

Éxito

  Fue entonces cuando la única hija del matrimonio salió de su habitación con cara de sorpresa al escuchar lo que ocurría.

—Es mejor que entre el mago Amor. Así reinaría el amor en nuestra casa para siempre. No olvidéis que soy doncella casadera y necesito amor.

  Los padres se miraron y se dieron cuenta que la hija tenía razón. Amor es todo lo que se necesita para ser feliz.

  Así fue como la mujer volvió a salir de la casa y se dirigió al lugar donde pacientemente esperaban los magos.

—Hemos decidido entre toda la familia que entre el mago Amor.

Amor
Amor

  El anciano se levantó apoyándose delicadamente en su bastón y comenzó a caminar hacia la entrada de la casa, seguido por los otros dos magos.

  La mujer no entendió lo que ocurría, pues recordaba que los ancianos le habían pedido que escogiera.

—¿No decíais que no podíais entrar los tres al vez?

  El anciano más bajo explicó la situación:

—Todo dependía de vuestra elección. Si hubieseis preferido al Mago Fortuna o a mí, El mago Éxito, solo uno habría entrado y hubiera colmado vuestro hogar del poder que posee. Pero habéis elegido al Mago Amor y donde va el Amor, va la Fortuna y el Éxito.

¿Y tú? ¿Qué hubieras escogido?

¿Qué es más importante en tu vida?

Puedes dejar un comentario explicándolo. Me encantará leerte.

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