Analiza tus niveles de Concentración

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Hola a todos y bienvenidos a Fantasialg.blog. Si te gustó el último artículo sobre Cómo mejorar la escritura con el Mandala del escritor, te gustará esta nueva entrada, pues hablaremos de cómo medir los momentos de concentración.

La concentración a la hora de estudiar, escribir o realizar cualquier tipo de tarea es muy importante. No solo no ayuda a aprovechar el tiempo y a rendir de forma positiva en la tarea que realicemos, sino que además consigue que nos sintamos satisfechos con el trabajo hecho.

Pero, ¿realmente sabemos el grado de concentración que sostenemos durante cierto periodo de tiempo?

¿Te has preguntado alguna vez cómo se comporta tu cerebro a la hora de concentrarse en una tarea?

Hoy os traigo una forma de averiguarlo. Se trata de realizar un análisis personal de nuestra forma de concentrarnos y cómo mejorarla.

En el documento que verás si pinchas aquí, aparece una serie de números repetidos durante toda la hoja. Es necesario que tengáis a vuestra disposición alguien que os ayude a controlar el tiempo o alguna aplicación que tengáis en vuestro móvil, pues deberéis señalar el lugar exacto en el que se cumplió cada minuto.

Ahora deberéis elegir un número del 0 al 9, por ejemplo el 8 y tachar todos los que encuentres durante seis minutos, siempre realizando el tachado en sentido de la escritura, es decir, si acabas un renglón vuelves a comenzar en el siguiente por la izquierda, en el sentido en el que lees.

Cuando haya pasado el primer minuto, alguien te avisa (o el móvil) y entonces, en el lugar en que te encuentres realizas dos líneas verticales: //. Esa será la marca que indique el final del primer minuto. Así hasta seis.

No te preocupes si te das cuenta que has dejado algún número sin tachar. No pasa nada.

Ya has terminado la primera tarea. Ahora toca contar los números que has tachado en cada minuto. Realiza al margen de tu hoja el recuento:

Minuto 1: ____________

Minuto 2: ____________

Minuto 3: ____________

Minuto 4: ____________

Minuto 5: ____________

Minuto 6: ____________

 

Ha llegado la hora de descargar la hoja de la gráfica. En la línea vertical se muestra la cantidad de números que has podido tachar en un minuto, en la horizontal aparece cada minuto que has estado tachando números y debajo su conversión a tiempo de trabajo real. Cada minuto tachando números corresponde a 20 minutos trabajando.

Ve al primer minuto y colorea un punto rojo que llegue hasta el número total de dígitos tachados. Así, si en el minuto 1 tachaste 30 veces el número 8, tu punto debe situarse en la cifra 30 que se encuentra a tu izquierda.

Una vez que has colocado todos los puntos, únelos con líneas rectas.

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Esta gráfica te muestra el estado de concentración que mantienes durante dos horas de trabajo.

En el ejemplo de gráfica que he realizado, la persona se concentra de forma activa durante los primeros 40 minutos y su concentración decae pasada la hora. Ese es un momento ideal para realizar un descanso, pues se observa claramente que después consigue niveles de concentración mucho mayores que los que adquirió al principio.

Tiene dos momentos de alta concentración, a los 40 minutos y a los 80′. Estos son los huecos que debería reservar para realizar la tarea más compleja o tediosa, pues su cerebro está en perfecto estado para adquirir los conocimientos necesarios si estás estudiando o para producir el mejor resultado en la actividad que realices, ya sea escribir, documentarte, memorizar, analizar, comprender,…

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Esta gráfica, sin embargo,muestra un periodo de concentración constante de 60 minutos. Después de ese tiempo, y sin necesidad de descanso, su concentración se dispara a altos momentos de aprovechamiento, con lo que resulta innecesario perder tiempo en descansar. Esta persona podría permanecer trabajando dos horas seguidas sin problemas de concentración.

No obstante, si debería considerar dejar la tarea más complicada o tediosa para la segunda hora, ya que su capacidad de concentración es más elevada.

¿Que hacer en caso de no tener tiempo para descansar?

Supongamos que tu gráfica es la del ejemplo primero y has averiguado que deberías descansar después de una hora de trabajo. Sin embargo, hoy prefieres no hacerlo. Aquí te muestro varios trucos para alcanzar las dos horas trabajando sin interrupción:

  • Ten encima de tu mesa de trabajo un puñado de anacardos y chocolate negro. Procura llevarte trocitos pequeños de estos alimentos a partir del momento en que sabes que deberías descansar, es decir después de la hora de trabajo.
  • Prepárate antes de empezar a trabajar un Té verde y ve bebiendo a sorbos pequeños. Procura terminarlo antes de la hora.
  • Trata de descansar lo suficiente antes de ponerte a trabajar, o la gráfica de la concentración no se corresponderá con los niveles de cansancio que tengas en esos momentos.
  • Si no interfiere en tu concentración, intenta mascar un chicle. Los expertos aseguran que ayuda a memorizar la información que tratamos de asimilar y favorece la comprensión.
  • En los momentos en los que tu gráfica te indica que lo mejor para tu cerebro es descansar, prueba a trabajar a mano, escribiendo o haciendo esquemas, añadiendo aclaraciones, anotando información extra,… Te relajará y activará tu neuronas.
  • Tómate unos minutos para dibujar pequeños círculos que den lugar a rápidos mandalas. Parece absurdo, pero dibujar círculos activa nuestro cerebro.

Obviamente, además de todos estos consejos están los habituales sobre desconectar el móvil, estudiar en un lugar tranquilo, tener encima de la mesa todo lo necesario para trabajar y no tener que levantarte a por nada, evita distracciones,…

Si prefieres ver el vídeo que explica cómo hacer la Gráfica de los niveles de Concentración pincha aquí.

¿Y tú? ¿Sabes cuándo cae en picado tu nivel de concentración?

No te vayas sin dejar un comentario, me encantará leerlo.

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Cómo mejora un escritor creando mandalas.

Mandala

Muy buen día a todos y gracias por pasar por fantasialg.blog.

¿Te has quedado alguna vez perplejo mirando a alguien crear o colorear un mandala? Yo, miles de veces.

Y otra pregunta: ¿Has pensado en la cantidad de beneficios que obtienes al crear un mandala?

  Pues es cierto. Si eres escritor, una de las tareas que deberías realizar diariamente es hacer un mandala. No tiene por qué ser grande, complicado o colorido. Basta con usar un boli y hacer unas cuantas formas. La práctica te guiará.

 Para animarte un poco, voy a contarte lo que he averiguado haciendo mandalas.

  Los mandalas son dibujos en forma circular que reflejan totalmente a la persona que los diseña.

  Se dice que un mandala es la expresión psicológica de la totalidad de sí mismo.

  Los expertos argumentan que diseñar diariamente un mandala propio, ya sea formando círculos pequeños o elaborado, se observan las transformaciones psíquicas de la persona.

  ¿Qué ocurre cuando dibujamos Mandalas?

  • Aprovechamos nuestra afinidad natural con los círculos y rememoramos algunas de nuestras experiencias tempranas.
  • Ofrecen un puente entre la autoimagen temprana y la experiencia que tenemos actualmente de la persona que soy.
  • Nos ayuda a centrarnos psicológicamente.
  • Son usados para la meditación, en un intento de alcanzar estados determinados de conciencia.
  • Ayuda a resolver los conflictos internos que provoca la propia existencia en nosotros mismos.
  • Son indicadores importantes del proceso de crecimiento personal.

¿Cómo puede un mandala ayudarme como ESCRITOR?

  • Favorece la creatividad y la concentración.
  • Abre la mente y crea situaciones nuevas de pensamiento.
  • Evita los Bloqueos.
  • Te ayuda a visualizar escenas de tus historias mientras desarrollas los elementos propios del mandala.
  • Crear un mandala mientras escuchas música ayuda a tu cerebro a sintonizar tu pensamiento con la creatividad, elemento importante a la hora de escribir.
  • Te proporciona información sobre tus estados de ánimo.
  • Te ayuda a entender el porqué de tus emociones.
  • Te ayuda a organizar tus horarios.
  • Evita la procrastinación.
  • Muestra lo mejor de ti mismo.
  • Fomenta el ánimo.
  • Disminuye el estrés, la pena y las inquietudes.
  • Desarrolla tu yo interior.
  • Crea energía natural.
  • Provoca estabilidad, integridad y seguridad en ti mismo.

 

  Hay personas que introducen un Mandala del Humor, o de las Emociones, en sus agendas, diarios o Bullet Journals.

Mandala

  Personalmente he analizado los últimos cuatro meses realizando mandalas del humor. Consiste en dibujar un mandala en una página de tu diario y crear un sistema de colores para las emociones que quieres analizar. Cada día coloreas un aro según el color que le pertenezca a tu emoción. A partir de ahí crearás un sistema de códigos.

Mandala

   Ese mandala te ayudará a saber:

  • Cómo de repetida se ve una emoción a lo largo de un mes.
  • Los días de la semana en los que te sientes igual.
  • Cómo de positivo o negativo te has sentido durante ese mes.
  • Puedes colorear incluso hasta tres emociones que hayas sentido durante el día. Con eso sabrás si te concentras en la escritura mejor durante el día, tarde o noche.
  • Las emociones que no suelen afectarte.
  • Qué días son más propicios para escribir.

  Obviamente, cuando comiences a conocerte más gracias a la práctica de mandalas podrás hacer tus propias interpretaciones de tus mandalas.

  Ahora te invito a ver este vídeo que aclarará todo lo que acabo de explicar.

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Espero que tanto el vídeo como el artículo hayan sido de tu agrado.

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10 Lugares Terroríficos para inspirarse.

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     Las leyendas alimentan el espíritu, fomentan la imaginación y desarrollan la creatividad. No considero necesario que la certeza de esas leyendas haya que contrastarlas, pues lo único que conseguiríamos con ello sería desvincularlo del acuerdo implícito de cuentos que conlleva e impedir que se contase de generación en generación.

  En el último artículo de este blog, te conté los pasos que deberías seguir para crear tu propia leyenda. Hoy trato de ofrecerte inspiración, bien para poder crear tu leyenda o para darle ese toque fantasmagórico a cierto momento de tu novela.

  Agradezco en el alma que estés aquí y que te quedes a leer el artículo, que espero de corazón, te sea de utilidad.

1.- El triángulo de Bennington. A varios kilómetros del monte Glastonbury, en Vermont, Estados Unidos, se halla el triángulo de Bennington, un bosque enigmático donde se dice que decenas de personas han acabado desapareciendo y de las cuales no se ha vuelto a tener noticias. Después de intensas búsquedas por personal altamente capacitado, no se ha encontrado ni una sola pista que ayude a desvelar el misterio o parte de él.

  Las víctimas no guardan entre sí ninguna semejanza en cuanto a edad, características físicas o cualquier otro aspecto. Lo único que tienen en común es la fecha en la cual desaparecieron y que oscila entre 1945 a 1950. Además todas y cada una de esas desapariciones tuvieron lugar entre los meses de Octubre a Diciembre.

    Entre los desaparecidos se encuentra un señor evadido de un manicomio, un guía de montaña que se esfumó delante del grupo de turistas, un viajero de un autobús que desapareció de su propio asiento antes de que este llegara a la última estación, un niño de 8 años ante la mirada atónita de su madre y otras muchas historias escalofriantes.

Bosque

2.- El triángulo de Bridgewater es un área de poco más de 500km2 al sureste de Massachusetts, Estados Unidos. Se trata de uno de los lugares donde más fenómenos paranormales se han reflejado en los últimos cincuenta años. Hablamos de avistamientos de OVNIs, bolas de fuego que aparecen sin razón aparente, las presencia de Bigfoot, hallazgos de serpientes y pájaros gigantes, ganado mutilado, asesinatos con fines satánicos y otros muchos fenómenos.

   En el centro que se forma en el triángulo se halla un pantano al que los indios ya otorgaron un nombre que significaba: lugar donde habitan espíritus.

3.- Belchite, Zaragoza. Uno de los lugares más paranormales de España y uno de los destinos más terroríficos. Durante la Guerra Civil se produjo en este lugar una cruenta batalla tras la cual, el dictador Francisco Franco no permitió la reconstrucción del pueblo. Lo que sí hizo fue crear uno nuevo justo al lado, al que llamó Belchite Nuevo. Hoy se puede pasear por sus calles desiertas y fantasmagóricas.

4.- Hotel del Salto, Colombia, el hotel embrujado. Se trata de un lugar lleno de misterio capaz de atemorizar hasta a los más valientes. El hotel pasó de ser un espacio de lujo estar abandonado.  Algunos dicen que fue por la polución del río y otros que el hotel está embrujado, por encontrarse situado al borde de un abismo, con más de 157 metros de altura.

    La leyenda cuenta que muchas personas eligieron el acantilado del Hotel del Salto para acabar con sus vidas, saltando al vacío. Existen cientos de historias de fantasmas y almas en pena que muchos turistas y viajeros afirman haber visto.

  Los cuidadores del antiguo hotel dicen que es normal presenciar eventos sobrenaturales en este lugar, ellos relatan que escuchan gritos desgarradores a menudo y que las personas que visitan el lugar por primera vez sienten una atmósfera muy pesada.

Abismo

5.- Sanatorio Durán, Costa Rica. Durante décadas ha sido el lugar más rodeado de leyendas y comentarios sobre aparecidos en Costa Rica. Se trata de un edifico con grandes dimensiones y con un estilo propio de la gente rica, pero al mismo tiempo rodeado del ambiente de carcoma y el clima brumoso y frío de la región, lo que le otorga un aire inquietante. Las circunstancias del país determinaron que se convirtiera en hospital para tuberculosos de primer nivel, uno de los mejores de Latinoamérica, hospicio de menores y prisión, quedando después en total abandono tras la erupción del volcán Irazú. Tras años manteniendo un aspecto demacrado y fantasmagórico, se le atribuyen todo tipo de leyendas horribles y satánicas. Hoy en día es considerado como el lugar más energéticamente negativo del país.

6.- La Laguna Negra de los Picos de Urbión, Soria. Debe el adjetivo negra al color de sus aguas y no guarda una leyenda sobre ella, sino varias. La más conocida fue la que Antonio Machado, excelente escritor español, plasmó en su perfecta prosa, para después hacerla romance y terminar inmortalizándola en versos de Campos de Castilla.

    Él se dejó influir por uno de los más terribles acontecimientos ocurridos en esa época: el parricidio de Alvargonález a manos de dos de sus tres hijos con el fin de cobrar herencia antes de tiempo. Las tierras que heredan no prosperan y al volver el tercer hermano logra revivirlas. Por envidia o crueldad los dos hermanos le conceden el mismo final que su padre, arrojarlo a las aguas de la Laguna Negra.  Acosados por su destino, huyen a la laguna, en cuyas aguas de profundidad infinita acaban pereciendo sin remisión.

    Según la leyenda, en sus profundidades se oculta una criatura que engulle a modo de monstruo marino todo infeliz que se sumerja en ellas.

Laguna

7.- Museo Reina Sofía, Madrid. El Museo Reina Sofía parece albergar algo más que obras de arte… ascensores funcionando solos, figuras fantasmales de extrañas monjas, denuncias ante diferentes instancias por fenómenos paranormales… El lugar fue testigo de numerosas investigaciones debido a las diferentes quejas y denuncias de empleados que experimentaron estupefactos distintos sucesos anómalos, aclarando que en el interior del edificio acaecían hechos fuera de toda lógica: el sube y baja de ascensores, puertas que se abrían tras ser cerradas con llave, ruidos, pasos e incluso procesiones de monjas deambulando por las estancias.

  Dicho Museo fue en un principio un hospital de sangre y en él se recogieron comentarios de enfermos que se asoman por las ventanas del hospital cuando atardecía para tomar el aire, y descubrían sus rostros amarillentos, algunos casi moribundos; rostros empalidecidos por la enfermedad o quién sabe si por el sufrimiento de pernoctar en un edificio donde suelen ocurrir cosas extrañas nunca explicables, apariciones y ruidos fantasmales.

8.- El Parador de Cardona y la habitación misteriosa 712, la cual permanece cerrada al público y solo se alquila al huésped que la pida expresamente.

  Según cuentan, unos huéspedes se alojaron en la habitación 712 y afirmaron haber visto extrañas visiones de una pareja ataviadas con ropa medieval deambulando a su alrededor, mirándoles fijamente, dando golpes en la puerta y escuchando extraños pasos en el pasillo.

  Una de las explicaciones recientes aclaran que una empleada de la limpieza llamó a la puerta para asegurase de que no estaba ocupada y alguien le contestó desde dentro: ”Espere”. Creyendo haber entendido que la habitación estaba desocupada quiso cerciorarse de nuevo y volvió a escuchar: “Espere”. Inmediatamente llamó a recepción, donde le aseguraron que esa habitación estaba vacía. Tras muchos intentos por abrir la puerta, lograron entrar en la habitación y comprobar que todo estaba en su sitio, excepto el baño, donde había una toalla húmeda, una canilla abierta y pisadas en el suelo.

Habitación

9.- El Barranco de Badajoz, Tenerife. En el año 1905, un grupo de obreros excavaba en busca de agua. Tras varios días de trabajo sin éxito dieron con una cueva que tenía unas escaleras talladas en la roca. Allí aparecieron unos seres muy altos que le indicaron dónde escavar para obtener agua.

   Otra leyenda cuenta que una familia mandó a su pequeña con una cesta para buscar fruta. La niña nunca regresó y tras largas temporadas de incesante búsquedas muchos de los habitantes de la zona la dieron por perdida. A los veinte años, la niña apareció con su cesta llena de fruta, con su mismo aspecto y sonrisa que cuando desapareció.

10.- Ochate, el pueblo maldito. Según se cuenta, el «enigma de Ochate» comenzó en 1860, cuando «se desató una epidemia de viruela» en este pueblo cuyo nombre vasco se traduciría como «puerta secreta» o «puerta del frío». Cuatro años después «se repitió el horror, esta vez tifus» y en 1870, dos años después de la extraña desaparición del párroco del pueblo, «se produjo la tercera y última epidemia, y evidentemente la más mortal: el cólera».

   El cementerio se quedó pequeño en muy poco tiempo y los cadáveres fueron enterrados diseminados por la ladera. «Pero lo extraño de estos hechos en que, salvo en estos puntos, en ningún pueblo ocurrió nada parecido a pesar de encontrarse relativamente cerca. Desde entonces quedó deshabitado y se empezó a tejer su leyenda de aldea maldita», anunciaba el periódico.

¿Consideras que estas historias podrían inspirarte para escribir tu propia Leyenda?

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Muchas gracias por tu visita.

7 Tips para crear tu propia leyenda.

Leyendas

¿Te has parado alguna vez delante de jovencitos y jovencitas y les has ofrecido contarle una leyenda?

¿Te has fijado en sus expresiones? ¿Has escuchado el silencio que envuelve la estancia?

  Una leyenda es una de las historias más interesantes para los jóvenes. Les encanta, no solo por el ambiente mágico que se crea a su alrededor, sino por la enseñanza misma de la leyenda.

Definición:

   Todos sabemos qué es una leyenda, pero por si alguien lo necesita: se trata de una narración popular que trata de dar explicación a un hecho natural o sobrenatural, adornado con elementos fantásticos o maravillosos del folclore, que a menudo son exagerados.

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Podrías introducir la leyenda del dragón.

  Desde sus orígenes suele transmitirse de generación en generación y necesita ser ubicada en un tiempo y lugar real, aunque sea dentro de tu historia, con el fin de dar verosimilitud al relato.

Su primo hermano:

  Es necesario diferenciar el mito de la leyenda. Así, mientras el mito, primo hermano de la leyenda, se ocupa de dioses en general, la leyenda habla de hombres de carne y hueso que se rodean de circunstancias extraordinarias que dan lugar a la historia en sí, más ligada a la realidad.

Objetivo:

   El objetivo o tarea final de la leyenda es fundamentar o explicar de forma fácil y sencilla una determinada cultura o parte de ella.

 

Quiero inventar una:

*** A la hora de crear tu propia leyenda tienes que tener claro el origen de la misma:

  • Leyenda Urbana: es conocida en la actualidad, con lo que no nos valdría, ya que la nuestra será inventada y no la conoce nadie.
  • Leyenda local: relato autóctono, propio de la zona que frecuente nuestro personaje; puede ser pueblo, ciudad…
  • Leyenda rural: ubicadas en el campo.
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O la leyenda de tu espada.

 

*** Ahora decidiremos la temática:

  • Histórica: narra sucesos acontecidos en un momento clave de la historia.
  • Etiológicas: aclaran el origen de elementos de la naturaleza, ríos, lagos…
  • Escatológicas: tratan de aclarar las creencias propias del más allá.
  • Religiosas: dan explicaciones a personajes diabólicos, pecadores…

 

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de inventar una Leyenda?

 

  1. Las leyendas suelen ser historias que se creen que han sido ciertas, con lo que debemos ser muy convincentes.
  2. Los personajes principales son denominados héroes que pueden haber sido personajes reales o pueden haber desarrollado una habilidad o destreza que, al ser exagerada, le haya convertido en un ser maravilloso.
  3. Debemos crear una historia que convenza, con un lenguaje fácil de comprender.
  4. Suelen tener un contexto moral, siendo los protagonistas premiado o castigados por sus acciones.
Leyenda
¿Qué te parece la Leyenda de la mujer que absorbía los rayos del sol?

Preparemos nuestra Leyenda:

   Para crear nuestra leyenda vamos a tratar de contestar primero a esta serie de preguntas:

  1. ¿Qué suceso queremos explicar? Por ejemplo, cómo se sabe que alguien está enamorado.
  2. ¿Qué personaje va a desarrollar la leyenda? El niño Amoris.
  3. ¿En qué lugar se desarrollará? En las Cataratas de Luz, al sur del Reino.
  4. ¿Qué le ocurrió al personaje? Fue testigo, en las cataratas, de las peticiones de amor que los jóvenes hacían y murió antes de ver cumplidos muchos de esos deseos.
  5. ¿Cómo se convierte en héroe? Al morir se convierte en espuma de las cataratas y se posa en los ojos del enamorado.
  6. ¿Cuál es el contenido moral? Solo el que ama de verdad contará con el apoyo del niño Amoris.
  7. ¿Cómo darle veracidad a la leyenda? Utilizamos a un personaje conocido de la historia, por ejemplo la maga del pueblo, siendo aún muy joven, trató de curar al niño, pero no lo logró. Desde entonces vive obsesionada por aquel acontecimiento y ha concedido el poder a varias ancianas del pueblo para que visualicen la espuma en los ojos de los enamorados, con lo que la gente paga por ir a ver a la bruja o a sus ayudantes.

  Trata de contestar a todas estas preguntas y comienza a narrar tu leyenda. Intenta que sea breve y sencilla, permitiendo que tus personajes puedan transmitirla de boca en boca fácilmente.

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O La leyenda de las burbujas de la sirena.

¿Para qué introducir una leyenda en tu historia?

  1. Parte de la idea de que tú historia es inventada por ti. Las leyendas bien construidas darán verosimilitud a tu novela y provocará en el lector la sensación de estar leyendo algo que realmente ocurrió.
  2. Leer o escuchar una leyenda se convierte en un momento clave del día y se suele retener en la memoria como una experiencia real que de otra manera no lo tendrías. Probablemente sea una de las partes que el lector recuerde mejor de tu novela por mucho tiempo.
  3. Además es muy sencillo retener la información que ofrece una leyenda y reproducirla después a los más pequeños o a cualquier otra persona. Quizá delante de una hoguera, a la luz de la luna, alguien esté esta noche relatando la leyenda que un día escribiste con tu personaje favorito.

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RETO:

¿Te atreverías a desarrollar de forma corta la leyenda del niño Amoris, inventada por ti?

Déjamela en los comentarios y votaremos después por la más popular.

¿Qué te parece la idea?

 

Gracias por tu visita. Si te apetece suscríbete al blog.

 

El reencuentro.

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     El autobús con destino a Matalascañas acababa de iniciar su viaje. En esta ocasión treinta y siete jubilados habíamos elegido el destino más típico en los meses de verano. Pasar un día entero en la playa tenía sus inconvenientes, pero también tenía muchas ventajas y a mí me encantaba este tipo de excursiones. Me había sentado junto a Manuela, mi amiga de toda la vida, con la que seguía compartiendo muchas risas y buenos momentos.

—¿Has visto quién está sentada ahí detrás y con quién? —murmuró Manuela.

   Yo volví la cabeza al mismo tiempo que recibía un codazo por parte de mi amiga.

—¡No te gires ahora! Van a decir que estamos hablando de ella.

  Hice como que contaba los viajeros del autobús y cuando llegué al lugar de Isabel, me contestó:

—Treinta y siete, Claudia, vamos treinta y siete.

  Yo sonreí. Un hombre la acompañaba, pero en ese instante miraba por la ventanilla y no pude distinguir su cara.

—Ah, gracias. Vamos muchos, esta vez —dije tratando de alzar un poco la voz para ver si el hombre volvía la vista hacia mí.

—Es cierto. Lo pasaremos bien.

  Fue entonces cuando lo vi. Estaba allí, a escasos centímetros. Me miró y dibujó la misma sensual sonrisa que guardaba celosamente en mis recuerdos.

—Hola Claudia. ¿Te acuerdas de mí?

—¡Luis! No te había reconocido. ¡Cuánto me alegro de verte!

—Coincido contigo.

—Cuando bajemos te saludo, ¿de acuerdo?

—Cómo no.

  Mis piernas temblaban, mis manos sudaban y lo único que me apetecía era salir de aquel autobús para estar cerca de él. En cambio, debía conformarme con la banal conversación de mi compañera de asiento.

—Manuela, si no te importa voy a tratar de dormir un poco. Me siento cansada de tanto madrugar.

  Mentí y me dolió haberlo hecho, pero necesitaba pensar o más bien recordar.

   Cerré los ojos y la oscuridad me trasladó a mis dieciocho años, cuando aún vivía con mi familia. Luis era jornalero en las bodegas de mi padre, y desde el primer día que llegó le espiaba por la ventana de mi habitación. Era el hombre más guapo y apuesto que había visto en toda mi vida.

  Mi madre tenía la costumbre de preparar agua de limón para los jornaleros. Le llevaba una jarra bien fría a eso de las doce de la mañana, y ellos trataban de refrigerar con un gran vaso, sus gargantas resecas por el sol. Un día le pedí que me dejara hacerlo yo y fue la primera vez que hablé con él. Su voz era varonil pero dulce; sus palabras escasas pero amables; sus miradas directas pero educadas; sus cumplidos corrientes pero seductores. Así pasé todo el mes de septiembre, mes de vendimia, sin más conversación que la que se producía en el momento de llevarle el agua con limón.

  En ocasiones, al ofrecerle el vaso, él rozaba mi mano, quiero pensar que conscientemente, y unos escalofríos recorrían todo mi cuerpo, desde la punta de mis cabellos hasta mis delicados pies. Los mejores momentos eran los personales. Antes de dormir leía una de mis novelas románticas favoritas, donde un bravo pirata secuestraba a una dama de la corte y la escondía en las bodegas de su barco. Durante el viaje, bajaba continuamente a hablarle de sus sentimientos y trataba inútilmente de seducirla. Para ella no era más que un sucio y maloliente rufián que pretendía conseguir el mejor de los tesoros, ella. Entonces, imaginaba que yo era esa dama y Luis el pirata que no perdía la oportunidad de hablarme de su amor, pero en esta historia yo sí le permitía seducirme y a la luz de la luna vivíamos toda clase de aventuras.

  Un día recibí la peor noticia que se puede esperar. Luis era un hombre casado y tenía un hijo. No recuerdo cuánto tiempo pasé encima de mi cama llorando amargamente por el final de algo que ni siquiera había tenido la oportunidad de empezar. A la mañana siguiente me levanté y les dije a mis padres que quería irme a estudiar. Lo único que importaba no era el qué, sino salir de aquel lugar y tratar de poner distancia. Un corazón ciego, es un corazón insensible y ese sería mi objetivo principal: cegarlo cuanto antes.

  Jamás lo volví a ver ni a saber nada de él. Partí, como el barco pirata partía del puerto tras secuestrar a la dama, y me sumergí en un mar amplio donde no cabía más que el olvido.

  El autobús llegó a su destino. Me había dormido sin darme cuenta y sentí mariposas aleteando en mi estómago al pensar que en cuanto saliera, él se acercaría a mí y tendríamos la oportunidad de hablar.

  Los dos monitores que nos acompañaban habían alquilado sombrillas para todos nosotros. Isabel me pidió que nos pusiéramos con ellos dos, y me sentí encantada.

  Sentados en la playa me enteré que Luis había quedado viudo hacía más de una año y que su único hijo trabajaba en Londres. Pasaba todo el día solo, lejos de la única familia que le quedaba, su hermana Isabel. Así que había decidido venir a vivir con ella. El primer día que llegó se enteró que lo había inscrito al viaje de Matalascañas y allí estábamos, riendo con sus historias y su forma tan graciosa de contarlas. Aquel fue el mejor día, no solo del verano, sino de toda mi vida. Nos quedaba mucho por vivir y teníamos la oportunidad de hacerlo juntos.

  Yo había tratado de consolarme, durante todos estos años, pensando que Luis no había nacido  para mí. Sin embargo, eso no era cierto. Solo había que esperar.

Concurso zenda.

 

Razones para dibujar el mapa de tu mundo. Worldbuilding.

Mapas

Vamos a dibujar, a mano, el mapa de nuestro mundo fantástico, ¿por qué no? 

¿Qué dicen por ahí?

  • Mira un mapa y enseguida querrás estar allí.

Esa frase es muy cierta. Hay mapas que están tan bien estructurados y diseñados que, solo con verlos, se te dispara la imaginación y podrías crear tu propia historia.

  • Colocar un mapa al principio o al final de tu novela ya está muy visto.

Esta frase ”puede” que también sea cierta, pero para mí no hay nada mejor que estar metida en pleno reino perdido de la historia que estés leyendo y poder comprobar por ti mismo, el camino que está recorriendo el personaje.

  • Un mapa de tu mundo no debe ser bonito.

  Perdonadme pero no estoy de acuerdo con esta frase. Una de las cosas que trabajo mucho con mis alumnos es hacer desaparecer de sus cabecitas la frase “así mismo”. Si pretendes hacer algo que te facilite tu trabajo hazlo bien. Esto no solo te motivará a seguir adelante, también te ayudará a afianzar conocimientos y aceptar críticas para mejorar.

¿Por qué diseñé mi propio mapa?

(Además de la razón más obvia: soy una enreda, me encanta hacerlo todo personalmente y el worldbuilding me apasiona)

   El primer problema grave que me encontré al comenzar mi novela era situar los ambientes. Comencé a anotar en post-it los lugares que comenzaban a aparecer: el reino principal, la cuidad-capital, la fuente del niño Amoris, el Valle de las Almas… y cada vez que volvía a hablar de ellos debía buscar la nota para situarlo dentro del mapa mental que en esos momentos poseía. Obviamente no quería que, por ejemplo, la fuente del niño Amoris apareciera en un capítulo situado al norte y en otro al sur.

   Fue entonces que comenzó a rondar por mi cabeza la idea de dibujar el mapa  ( a mano, sí) porque os puedo asegurar que con el blog y el canal ya tengo lleno el cupo de aprendizaje de programas, herramientas, aplicaciones y demás, al menos por ahora.

Así que llegué a aceptar que hacer un mapa me serviría para:

—Enmarcar el ambiente de mi novela.

—Determinar elementos del paisaje.

—Ubicar las escenas.

—Situar límites y rutas.

—Controlar las distancias.

—Desarrollar mi worldbuilding

—No cometer errores, al menos, garrafales.

—Fijar la imagen en tu mente (podrías ir a ese lugar y, con toda seguridad, nunca te perderías)

—Es una buena forma de transmitir información.

  Por ello me di a la búsqueda de tutoriales, trucos, consejos y demás que me ayudaran a diseñar mi propio mapa. Muchos de ellos, he de reconocer que desarrollaban un vocabulario y un sistema relacionados con el dibujo técnico (demasiado para mí). Así que después de mucho mirar comencé a elaborar el mapa que os voy a presentar.

Si os quito horas de búsqueda, eso que me llevo.

¿Cómo empezar?

1.- Escogí una cartulina gruesa para poder usar tintas al agua. Dibujé el marco, que le da un toque precioso y la Rosa de los vientos.  

Mapa
Pincha en la imagen para agrandar.

 

2.- A partir de aquí tienes que tener muy claro qué parte de tierra y de agua ocupará tu mapa. Piensa en las islas y rellena huecos con ellas.

Es recomendable que aparezca el nombre de tu Reino o territorio, para ello usé una banderola.

Recuerda que las costas no son rectas y que los ríos que desembocan en el mar han de tener su salida, por eso has de dejar abierta la línea de costa.

Mapas
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3.- Es momento de pasar a los sistemas montañosos, sierras y demás elementos de relieve. En el mapa anterior comencé un sistema montañoso a la izquierda. Según los orígenes del planeta al que pertenece este Reino, se habla de la separación de ellos por medio de largos sistemas montañosos. De ahí que haya una gran cordillera a la izquierda y otra a la derecha. Realiza líneas en forma de zigzag, comienza a sacar la caída de las montañas en ambos sentidos. Las montañas inciden en el clima y además, de ellas, surgen la mayoría de los lagos y ríos. Alrededor de los ríos suelen encontrarse los poblados. Atiende también a las zonas donde ubicarás praderas y bosques.

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4.-Rellena con líneas todas las costas, dando luces y sombras usando el grosor del bolígrafo o rotulador, lo que prefieras usar. A las montañas le he dado sombra por el este, usando un lápiz al que le he afilado mucho la punta no para tenerla más fina, sino para tener mayor longitud de mina.

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5.- En mi caso, el Reino principal Ánkorax, está situado entre otros dos: Belthin a la derecha y Sophire a la izquierda. En un principio existía otro Reino: Cathus, pero para saber qué le ocurrió tendréis que leer “Pórtico de Cruce”, a la venta próximamente.

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6.-Los bosques son elementos indispensables en la historia y son lugares idóneos para que ocurra cualquier cosa. Además proporcionan miles de recursos a los poblados de alrededor, con lo que será un buen lugar para colocar cerca de ellos ciudades y pueblos.

La llanura central la he aprovechado para colocar la ciudad-capital del Reino. Tiene una estructura peculiar, determinada por el sistema de gobierno que lo dirige.

Tanto el mar como los ríos están coloreados a lápiz, usando también sombras y luces.

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7.- En un intento de remarcar lo que es tierra, usé la tinta distress marrón y difuminé un poco con agua, para darle un aspecto colorido. En este momento agregué varios animales marinos y sombra a los bosques.

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8.-Lo que queda ahora es marcar las ciudades, pueblo, lugares importantes… Nombrar los mares, lagos, ríos…, y más detalles que se te ocurran. 

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Consejos personales:

 

1.- Ya sabes que no es necesario que toda esta información salga detallada en tu novela, pero es bueno tenerla para situarse.

2.- No todos los mapas tienen que mostrar todo el espacio en el que transcurre tu historia. Puedes dibujar una ciudad, un Reino, un continente… o solamente el pueblo principal del personaje. En mi caso, los Reinos vecinos solo aparecen como límites del principal.

3.- También puedes practicar y crear tantas versiones de tu mundo como tú quieras.

4.- Déjate aconsejar. Muéstralo a gente que pueda ayudarte a mejorar y sácale partido a las críticas.

5.- No sobrecargues mucho el mapa de adornos, puede que tanta información te perjudique más de lo que crees.

6.- Usa detalles que proporcionen utilidad, claridad y belleza.

Espero que toda esta información que recaudé te sirva para crear el mapa del mundo que ronda tu cabeza.

Si te ha servido, me ayudaría mucho que lo compartieras en las Redes Sociales.

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Muchas gracias por pasar por aquí.

Su primer verano.

Amores de Verano.
Relato que participa en el concurso de Zendalibros.com

  Los granos de arena se introducían por dentro del bikini de Alicia, mi pequeña de casi tres años de edad. Sentada frente a su imaginario castillo de arena, acababa de comprobar que por muchas veces que fuera a la orilla y las olas le retiraran toda la arena que llevaba pegada, en cuanto se sentaba, se volvía a embadurnar de nuevo. Así que desistió y continuó con su divertido juego.

 Me encontraba tan cerca de ella que, en ocasiones, la arena que volcaba sobre el castillo, iba a parar a mis pies.

—Mami, necesito espacio —me decía riendo.

 Mi niña… era ahora tan feliz. Hacía ya dos meses que habíamos dejado atrás nuestras vidas junto a él, mi marido, aquel que un verano creí que sería el amor de mi vida. Sin quererlo, mis ojos se posaron en su pequeño lóbulo derecho, ya casi totalmente cicatrizado, sin poder usar aún pendientes. Mi memoria regresó dolorida a aquel día. Sentadas en la cocina, mi pequeña había decidido que cenaríamos croquetas con ensalada. Mientras colocaba las últimas en el plato, él se acercó a mí por la espalda y comenzó a besarme el cuello. En menos de dos segundos sopesé la situación: si le dejaba hacer, se me quemarían las croquetas y el aceite saldría ardiendo; si le decía, aunque fuera amablemente, que aguardara un instante, se enfadaría y podría imaginar dónde acabaría la sartén con el aceite hirviendo. Lo primero que se me ocurrió fue dejarle continuar, al mismo tiempo que apartaba la sartén y vertía el aceite por el fregadero.

—¿Qué haces, loca? ¿Por qué tiras las croquetas? ¿Te salen gratis? —preguntaba mientras me daba golpes en la cabeza.

  Entonces mi pequeña se acercó a él, pidiéndole que no me hiciera daño. Él se volvió y la cogió por la oreja. Yo trataba de calmarlo pero su furia se había encendido igual de rápida que la llama de un mechero. La sujetó con fuerza y la lanzó contra el pasillo. Jamás la había escuchado llorar con tanta fuerza.

—¿Qué tienes en la mano? —le pregunté, sabiendo con toda seguridad lo que guardaba dentro.

  Él sonreía y se acercaba a mí. Mi niña gritaba de dolor, en un lugar donde no podía verla. Entonces él se detuvo, me enseñó el puño cerrado y después de unos segundos lo abrió. El diminuto pendiente de mi pequeña se encontraba en el centro de su palma. Lo tiró al suelo, cogió el plato de croquetas y se fue a sentar en el sofá, encendiendo la televisión para ver un partido de fútbol.

  Estaba de sobra pedirle que nos llevara a urgencias para que le cosieran la herida de su lóbulo, así que me la llevé a mi habitación y traté de curarla lo mejor que pude. Solo encontraba consuelo en mis brazos y mientras la acunaba, una fuerza extraña se apoderó de mí. Esa sería la última vez que me pondría la mano encima y a su hija no volvería a tocarla jamás. Abrí el cajón de mi mesilla y extraje del contenedor dos relajantes. Separé las dos partes de las cápsulas, vertí un poco de agua en un botecito pequeño y dentro coloqué los polvos que lo mantendrían dormido el tiempo suficiente para que las dos pudiéramos salir de la casa sin que se diera cuenta. Con el bote en la mano me di cuenta que lo realmente difícil seria verter el contenido en algo que él se bebiera.

  Mi niña se había quedado dormida, así que decidí salir y averiguar qué hacer a continuación. Pasé por el salón, pero él ni me miró. Entré en la cocina y actué como si continuara haciendo la cena.

  Es curioso, pero a veces, cuando más lo necesitas, la vida coloca todos los elementos en su sitio para que ocurra precisamente lo que debe ocurrir.

—¿Trae una cerveza? —gritó desde el sofá.

  De pronto sentí un aleteo de mariposas en el estómago. No era normal que pudiera tener tanta suerte. Enseguida abrí el frigorífico, saqué una cerveza bien fría, le quité el tapón y le vertí, lo más rápido que pude, el contenido del frasco. No podía darle vueltas porque correría el riesgo de sacarle mucha espuma, así que recé para que no notara sabor alguno.

  No sabía el tiempo que debía esperar hasta que se durmiera. Yo solía tomarme una cápsula, pero a veces tardaba bastante en quedarme dormida. Pero él llevaba dos relajantes. Se suponía que le haría efecto pronto. Y así fue.

  No me atrevía a hacer nada sin asegurarme de que estaba totalmente dormido, así que lo llamé varias veces y al ver que no contestaba lo zarandeé otras tantas. Nada, ni se movía.

  Entonces corrí hacia mi habitación, metí en un pequeño bolso lo necesario para varios días, tanto de mi niña como mío, cogí en brazos a Alicia y salimos de la casa. En cuanto encontré una cabina de teléfonos llamé al 016 y encontré la paz.

  Han pasado dos meses desde aquello y  aún me cuesta pasar un día entero sin recordar mi vida anterior, pero ahora todo es diferente. Las chicas con las que vivía, aquellas que habían sufrido situaciones parecidas, disfrutábamos de un día en la playa. Era la primera vez que mi pequeña veía el mar y en mí, una sonrisa constante.

   Ese verano, ella era mi amor verdadero, lo había sido desde que nació, ahora no necesitaba nada más.

   Relato escrito por Luisa García.

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